Si se atrasó en algunos pagos de su casa de Infonavit ¡Puede estar a punto de perderla!

La esencia de vivienda social que debería ofrecer el INFONAVIT para que una familia tenga acceso a un hogar digno con el apoyo del gobierno en México y en Tamaulipas se ha perdido.

Hoy gracias a la corrupción que ha pervertido al INFONAVIT, si usted es titular de un crédito y se atrasó tan solo un par de meses, voraces despachos legales externos contratados por INFONAVIT que trabajan de una manera inhumana y que deberían ayudar a buscar opciones de regularización en los pagos atrasados a las personas; pudieran estar iniciando sin siquiera avisarle o comunicarle, acciones legales para quedarse con su hogar, aquel que ha pagado con mucho esfuerzo.

No les importa si deben 10 años, 20 o solo 3 meses, son tan arbitrarios que si se atrasa en su mensualidad buscarán quedársela, esto debido a que ganan más quitando una casa que regularizando un crédito.

Desgraciadamente en México, en Tamaulipas y en todos sus Municipios esta práctica no es extraña y no son raros los casos de personas que sin saberlo pudieran estar viviendo en casas adjudicadas por abogados externos, a quien el INFONAVIT les paga muy bien por quitárselas, es decir que legalmente ya no son propiedad de quien solicitó el crédito y la habita.

Pero que cree qué con estas casas, una vez que desalojan a sus habitantes son regresadas al INFONAVIT, quien las pone en subastas masivas llamadas “scrash” o basura en inglés y son compradas en bloques por apenas un 30% de su valor real por personas que tienen mucho dinero y las revenden de manera privada haciendo de esto un negociazo a costa de quienes menos tienen.

En INFONAVIT hay una doble cara y una doble moral; en sus oficinas a lo largo y ancho de Tamaulipas se repite la misma escena innumerables trabajadores inconformes acuden masivamente para pedir información y saturan las áreas fiscal y de cobranza. Se estima que en las ciudades más grandes del estado, cada día acuden en promedio 150 inconformes entre ellos se observan a personas de la tercera edad a empleados con uniforme de trabajo, mujeres con hijos en brazos, parejas de jóvenes y discapacitados.

La mayoría cargan en sus manos con esperanza los documentos para demostrar sus problemas para pagar las mensualidades, algunos admiten que están desempleados; otros, que su pensión no les alcanza para pagar la casa, unos más están molestos porque, dicen, les cobran montos que no deben, tristemente muchas de estas personas se enteraran que su casa ya no es su casa o que están a punto de perderla.

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