Priistas de Tamaulipas quieren consultar a la base para elegir nuevo dirigente, dicen no a imposiciones

Un tema caliento en el ambiente político de Tamaulipas es la renovación de la dirigencia estatal del PRI. A los priistas les urge, porque de plano hoy por hoy este partido está hecho garras, pero si algo nos enseña la vida es que en política no hay nada escrito y todo puede pasar, el año entrante hay elecciones y el PRI resurge o termina de hundirse, solo el tiempo lo dirá.

Para dirigirlo hay varios que quieren o se mencionan, Enrique Cárdenas del Avellana, siempre dice que no quiere pero a la mera hora ahí anda, diputado federal, ex alcalde de Cd. Victoria con méritos partidistas, pero de personalidad incendiaria y fama de arrebatado. Con “Kike” todo va bien hasta que alguien le da contra, es tan impredecible que se rumora que si esta vez le bloquean sus aspiraciones a dirigir el PRI o poner un recomendado, ahora si cumple y brinca a otro partido porque de que está a un pasito, está a un pasito.

Alejandro Guevara Cobos, diputado federal, “grillisimo”, un auténtico “chavo ruco” que le encanta aventarse discursos retro de esos que ya no se usan estilo tomas Yarrington o Cavazos Lerma, presume una supuesta amistad con Peña Nieto, lo cual de ser cierto y a como trae el país quién sabe si le ayude o le afecte. Tiene en contra porque lo sabe y bien que lo sabe que su padrino político tiene hoy por hoy un futuro no muy alentador.

Manuel Muñoz Cano, afín al ex gobernador Eugenio Hernández Flores, con quien trabajó muy de cerca, peligrosamente cerca cuando de política y oposición se trata, bien visto, buen operador, accesible, operó en ratitos durante la pasada campaña donde el PRI perdió la gubernatura, pero últimamente muy fuera de Tamaulipas, anda pegado con el gobernador de Chiapas y atendiendo sus negocios en el centro del país.

Edgar Melhem Salinas, originario de Rio Bravo, actual diputado federal, leal a su partido y sus convicciones, buen operador, disciplinado, bien relacionado en la capital mexicana, pero sus detractores aseguran que le falta presencia en Tamaulipas, además a la hora de votar a temas tan sensibles para sus electores como el gasolinazo, antepuso sus intereses partidistas y personales antes que los de sus votantes.

Luis Enrique Arreola Vidal, un “chavo ruco” súper buena onda, excelente anfitrión, que goza de convivir con sus amigos, entre sus cualidades aseguran quienes le conocen, canta y prepara una exquisita carne asada, pero la verdad el PRI en Tamaulipas demanda liderazgos con experiencia forjados en fuego, no es que no tenga futuro, la verdad no es malo, le hecha ganas, es una cara nueva, pero dicen sus amigos y enemigos que le falta camino, si otras fueran las condiciones podría correrse el riesgo.

Hay que recordar que en el PRI de Tamaulipas ya no hay papá, no hay primer priista, no hay dedo elector, así que la decisión recaerá en los líderes nacionales, si continúan los errores ganara NO el mejor perfil si no el de mejores padrinos.

Comienza a filtrarse lenta pero poderosamente en las bases priistas, una idea, NO al dedazo central, que quizás el mejor camino sea una elección de dirigente abierta por consulta a sus bases, que la militancia vote y escoja al mejor, al más capaz, al que los convenza, alguien legitimado a quien puedan seguir, no a una imposición y de paso aprovechan el proceso interno para quitar el polvo a la estructura priista a la que mucha falta le hace.

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