Entre hambre y enfermedades desplazados de Chalchihuitán viven Nochebuena

IncisoUno

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En el campamento 2 de Pom, niños tzotziles desplazados lloran por que en esta Nochebuena no tuvieron que cenar. Las casi 400 personas se juntan alrededor de fogatas para apaciguar el frío que desciende desde lo más alto de las montañas.

El llanto de los niños no cesa por el hambre, así como los cuadros de tos provocado por las bajas temperaturas de hasta 4 grados que se registraron en las montañas.

En este campamento, los desplazados en su mayoría niños, mujeres, adultos mayores duermen sobre pedazos de nailon y raídas sábanas, mientras que algunos en pequeñas casas de campañas donadas por la Cruz Roja Mexicana.

La Nochebuena pasa lentamente en este campamento, donde es inevitable derramar lágrimas al ver que los niños se fueron a dormir con hambre. Los pies desnudos y sucios de los niños sobresalen de los trapos que sirven de cama. La Navidad llegó con la esperanza de los desplazados de que puedan regresar a sus humildes hogares y de que no los despojen de la tierra que le da de comer.

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